Porque nos encanta comer y hablar de comida decidimos investigar qué seduce al paladar de un venezolano en Perú: Salvador Suniaga (@CorvoMecanique). ¡Salud!
Lo que sería de la historia del arte si Andy Warhol hubiera conocido la lata de Diablitos...— Le Corvo Mécanique (@CorvoMecanique) 24 de mayo de 2015
1.- Una comida/alimento que te recuerde tu infancia.
Las tortitas de arroz. Era mi merienda favorita. Una vez me comí alrededor de 50 en una tarde. Mi madre, quien las preparaba y le gustaba verme comer, era feliz consintiéndome; pero se quejaba cuando una vez los médicos le dijeron que era un niño obeso. «¡Eso es mentira!», le dijo al doctor.
2.- ¿Existe un alimento o plato que odiabas y, con el tiempo, aprendiste a apreciar?
Las sopas, en general. Desconozco la razón, pero siempre fui víctima de sopas espesas, pantanosas, con grandes e incomibles verduras a las cuales simplemente llamaba «matas», reflejando en mi vaguedad conceptual al usar esa palabra todo el desprecio posible. Pero la vida me cambió cuando emigré a Perú. Ahora me encantan todas las sopas que he probado desde entonces.
Menos mal que mi madre no podrá leer esta entrevista.
3.- ¿Cocinas? De ser así, ¿Cuál es el platillo con el que te luces?
Cocino pobremente, pero soy un desayunólogo certificado. Hago unos huevos a la canasta, acompañados de arepa y queso rallado, que son legendarios. Pero además del sabor, lo que hace de mi simple platillo uno muy especial es que respeto el rito de la mañana: el silencio, la modorra de los despertares. Los desayunos son más sabrosos cuando hay apetito y silencio.
4.- ¿Alguna vez recibiste un consejo culinario de gran utilidad?
Que echarle aceite a la pasta mientras hierve en el agua es completamente inútil. Llevé un curso de química y dos de termodinámica en la universidad y no me había fijado en eso, hasta que un diseñador gráfico (y cocinero) me lo dijo.
5.- ¿Qué opinión te merece el comensal peruano promedio?
Oh, los peruanos comen bastante, son muy buen diente. Pero como extensión de su forma de ser en general, son algo conservadores con los platos nuevos. Un peruano promedio preferirá en primer lugar un plato peruano, luego la comida rápida y de último un plato foráneo que no haya probado. Y probablemente no le gustará el plato foráneo, porque el prejuicio se impone.
6.- ¿Podrías mencionar un par de restaurantes en Lima con excelente relación calidad/precio?
Mangos, en Larcomar; Arlotia, que es es un restaurante de comida vasca, Salpica, en la Av. Aviación con Javier Prado, y muy cerca de este, El Hipopótamo, una taguarita casera en la que como a diario y muy bien.
7.- ¿Te gusta alguna gastronomía extranjera en particular?
Como he mencionado antes, me gustan mucho las sopas que he probado en Perú, en particular la de minuta, el aguadito y el chupe de morón. Además de las sopas, me gusta el ají de gallina y el humilde pero sabroso arroz tapado. Por otro lado, las milanesas (sean de pollo o carne) argentinas no las supera nadie, y el quiche de pollo que hacen en Chile también me gusta.
8.- ¿Existe un plato venezolano poco conocido y que, a tu juicio, merecería reconocimiento?
Fuera de Venezuela, nunca serán suficientes los esfuerzos para hacerle publicidad a la cachapa con queso 'e mano y al perro caliente («asquerosito»). No es cocina molecular, pero son insuperables.
9.- ¿Cómo fue tu primera vez con tu platillo favorito?
La casa estaba sola y a media luz, propia de esos atardeceres anaranjados caraqueños. Una vela iluminaba la gentil mesa que daba soporte a ese platillo maravilloso. De fondo sonaba Careless Whisper, de George Michael. Posponiendo el placer, haciéndolo todo un poco agonizante, le di primero un sorbo a ese vaso decorado con Fido Dido que contenía Toddy casi frappé.
Con el paladar refrescado, tomé la arepa frita con ambas manitos, y comprobé que al apretarla un poco sobresalía el Diablitos con ademán juguetón y vulgar. La miré, la olí rápidamente y la mordí. Desde el primer bocado, desde el primer crujido en mi boca, supe que estaba ante la comida de mi vida.
10.- ¿Cuál es tu bebida favorita?
El Toddy y el jugo de parchita (maracuyá). Así de simple.
11.- ¿Qué comerías en tu última cena?
Un desayuno. Toda mi vida he hecho las cosas al revés, así que, pues, sería simbólico que terminará de la misma manera.
Salvador Suniaga (@CorvoMecanique) nació en Valencia (Venezuela), pero fue criado en Caracas. Conocido como Señorito Corvo en Perú, donde reside actualmente, se desempeña como Ingeniero de Aplicaciones de una empresa de Diseño y Simulación 3D. Este simpático mulato solo tiene un enemigo: Jerry Rivera.
